Drinking from a straw | Tomar con popote

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Why Drinking from a Straw Can Help Regulate a Child’s Nervous System?

If you’ve ever noticed a child calming down while drinking from a bottle, breastfeeding, or sipping through a straw, you’ve already seen nervous system regulation in action. While it may seem simple, drinking from a straw is actually a powerful sensory tool that can support emotional regulation, focus, and overall well-being in children.

Occupational therapists often recommend straw drinking because it provides deep, organizing sensory input to the body — especially through the mouth and face. This type of input plays a key role in how the brain processes stress and maintains balance.

1. It Activates the Body’s “Calm” System

Straw drinking requires slow, rhythmic sucking and breathing. This naturally stimulates the vagus nerve, which activates the parasympathetic nervous system — the part of the body responsible for rest, digestion, and calming.

When this system is engaged, children may experience:

  • Reduced stress responses
  • Lower heart rate
  • Increased feelings of safety and calm

2. It Encourages Healthy Breathing Patterns

Straw drinking naturally promotes:

  • Slow inhalation
  • Controlled exhalation
  • Diaphragmatic breathing

These breathing patterns are strongly linked to reduced anxiety, improved attention, and emotional stability. In essence, straw use acts as a built-in breathing exercise — without the child even realizing it.

3. It Strengthens Oral-Motor Skills

Beyond regulation, straw drinking also supports the physical development of oral muscles. These are the same muscles used for:

  • Speech clarity
  • Swallowing
  • Feeding coordination

4. It Improves Focus and Attention

Because straw drinking lowers nervous system arousal, it can help children:

  • Stay engaged longer
  • Sit more comfortably during tasks
  • Maintain attention

In many ways, straw drinking is one of the easiest and most natural regulation tools available — a calming strategy hidden in plain sight.


¿Por qué beber con pajilla puede ayudar a regular el sistema nervioso de un niño?

Si alguna vez has notado que un niño se calma mientras bebe de un biberón, amamanta o toma a través de una pajilla, ya has visto la regulación del sistema nervioso en acción. Aunque parezca algo simple, beber con pajilla es en realidad una poderosa herramienta sensorial que puede apoyar la regulación emocional, la concentración y el bienestar general en los niños.

Los terapeutas ocupacionales suelen recomendar beber con pajilla porque proporciona una entrada sensorial profunda y organizadora al cuerpo, especialmente a través de la boca y el rostro. Este tipo de estimulación juega un papel clave en cómo el cerebro procesa el estrés y mantiene el equilibrio.

1. Activa el sistema de “calma” del cuerpo

Beber con pajilla requiere una succión lenta y rítmica, junto con una respiración controlada. Esto estimula de forma natural el nervio vago, que activa el sistema nervioso parasimpático, la parte del cuerpo responsable del descanso, la digestión y la calma.

Cuando este sistema se activa, los niños pueden experimentar:

  • Reducción de las respuestas al estrés
  • Disminución de la frecuencia cardíaca
  • Mayor sensación de seguridad y tranquilidad

2. Fomenta patrones saludables de respiración

Beber con pajilla promueve de manera natural:

  • Inhalación lenta
  • Exhalación controlada
  • Respiración diafragmática

Estos patrones de respiración están fuertemente relacionados con la reducción de la ansiedad, una mejor atención y mayor estabilidad emocional. En esencia, usar una pajilla funciona como un ejercicio de respiración incorporado, sin que el niño siquiera lo note.

3. Fortalece las habilidades oromotoras

Más allá de la regulación, beber con pajilla también apoya el desarrollo físico de los músculos orales. Estos son los mismos músculos que se utilizan para:

  • La claridad del habla
  • La deglución
  • La coordinación al alimentarse

4. Mejora la concentración y la atención

Debido a que beber con pajilla reduce la activación del sistema nervioso, puede ayudar a los niños a:

  • Mantenerse involucrados por más tiempo
  • Sentarse con mayor comodidad durante las tareas
  • Sostener la atención

En muchos sentidos, beber con pajilla es una de las herramientas de regulación más fáciles y naturales que existen: una estrategia calmante escondida a simple vista.

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