Romper el silencio sobre mojar la cama | Breaking the Silence on Bedwetting

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La enuresis nocturna — o mojar la cama — es mucho más común de lo que la mayoría de la gente imagina. Y hay algo que todos los padres deben recordar: ningún niño lo hace a propósito.

Según las investigaciones, 1 de cada 10 niños menores de 10 años experimenta enuresis nocturna. Para algunos, es parte normal del desarrollo; para otros, puede durar un poco más. En cualquier caso, no es señal de pereza, desobediencia ni una falla de crianza. Es una condición frecuente y tratable.

Sin embargo, el silencio que rodea el tema puede dificultar las cosas tanto para los niños como para los padres. Cuando no se habla, los niños pueden sentirse avergonzados o ansiosos, y los padres, confundidos o solos. Y esto importa, porque la enuresis no se trata solo de accidentes nocturnos, sino también de la calidad del sueño, el bienestar emocional y la autoestima infantil.

Qué Pueden Hacer los Padres

1. Hablar abierta y tranquilamente.
Explique a su hijo que mojar la cama es común y no tiene la culpa. Evite el castigo o la frustración: la empatía es la clave para avanzar.

2. Consultar con el pediatra.
Si la enuresis persiste después de los 6 años o reaparece tras un periodo seco, es recomendable hablar con el médico. El pediatra puede descartar causas médicas (como infecciones urinarias o estreñimiento) y orientar sobre los siguientes pasos.

3. Buscar apoyo y soluciones reales.
Los pediatras o urólogos pediátricos pueden recomendar métodos eficaces, como alarmas de humedad, entrenamiento vesical o estrategias para mejorar el sueño. En algunos casos, la terapia psicológica puede ser útil si existe ansiedad asociada.

4. Proteger la confianza del niño.
Use protectores de colchón, tenga ropa limpia lista y permita que su hijo participe en la solución del problema. Así se sentirá más seguro y menos avergonzado.

Normalicemos la Conversación

Cuando los padres hablan abiertamente — con médicos, amigos u otras familias — se reemplaza la vergüenza por comprensión. Hablar del tema abre la puerta a la empatía, el apoyo y las soluciones efectivas.

Nuestros hijos merecen sentirse seguros, comprendidos y acompañados, sin importar lo que ocurra durante la noche.

Fuentes Confiables


Bedwetting is far more common than most people realize — and here’s something every parent needs to remember: no child does it on purpose.

According to research, one in ten children under the age of ten experiences nighttime wetting. For some, it’s a normal part of development; for others, it may take a little longer to resolve. Either way, it’s not a sign of laziness, disobedience, or bad parenting — it’s a common and treatable condition.

Yet, the silence surrounding bedwetting can make it harder for both children and parents. When we don’t talk about it, children may feel ashamed or anxious, and parents may feel isolated or uncertain about what to do next. And that matters, because bedwetting isn’t just about nighttime accidents — it’s about sleep quality, emotional well-being, and a child’s self-esteem.

What Parents Can Do

1. Talk openly and calmly.
Reassure your child that bedwetting is common and not their fault. Avoid punishment or frustration — empathy is key to progress.

2. Check in with your pediatrician.
If bedwetting continues past age six or reappears after a dry period, talk to your child’s doctor. They can rule out medical causes, such as urinary tract infections or constipation, and guide you toward the right solutions.

3. Seek support and evidence-based solutions.
Pediatricians or pediatric urologists can recommend proven strategies — from moisture alarms and bladder training to addressing sleep patterns or emotional stress. Counseling may also help if anxiety is a contributing factor.

4. Protect your child’s confidence.
Use mattress protectors, keep clean pajamas nearby, and involve your child in quiet problem-solving so they feel empowered rather than embarrassed.

Let’s Normalize the Conversation

When parents speak openly — with pediatricians, friends, and other families — we replace shame with understanding. Talking about bedwetting opens the door to compassion, support, and real solutions.

Our children deserve to feel safe, loved, and understood — no matter what happens overnight.

Trusted Resources

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